También llamada química sostenible, diseña productos y procesos químicos para reducir o eliminar el uso y la generación de sustancias peligrosas para la salud humana y el medio ambiente. Se fundamenta en doce principios, como la prevención de la generación residuos, la maximización de la eficiencia atómica, el uso de materias primas renovables o la minimización de toxicidad. Así la industria química es más segura, eficiente y respetuosa con el entorno y se logra un equilibrio entre desarrollo económico y conservación del medio ambiente.