Fue un matemático y comentarista bizantino (480-540), discípulo de Isidoro de Mileto. Transmisor y clarificador de la obra de los grandes autores griegos, es conocido por sus comentarios a tratados fundamentales de Arquímedes, así como a las Cónicas de Apolonio de Perga. Gracias a Eutocio se conservaron numerosos fragmentos de la matemática griega que de otro modo se habrían perdido. Influyó en la tradición bizantina y en la transmisión del saber matemático al mundo islámico. Su legado es fundamental para comprender la continuidad de la geometría antigua.